Tras cientos de falsos e-mails cadenas donde aparecían fotos certificadas de su cadáver, veo hoy al comandante Fidel en un video que transmitió Chávez en Aló Presidente. Su aspecto me recordó al pasaje literario cuando al Cid muerto lo amarran a su caballo y lo sacan al campo de batalla para animar a las tropas. Después me enteré por Reuters que es que le habían puesto no sé cuantos cojines debajo para hacerlo ver más derecho de lo que está… Igual que a Eva Perón al final de sus días… Sistemas políticos enteros dependiendo del look de un personaje. Y Chávez enseñándole cuadros y coplas suyas… Ya Chávez perdió la pena hace tiempo y está desempolvando cualquier pocillo de barro, muñeca de anime, manualidad del día de las Madres que haya hecho a lo largo de su vida y lo muestra a todo el mundo elogiando sus propias dotes artísticas: ¿no recuerda eso a Hitler y su complejo de pintor frustrado? Además, la patética escena de Chávez cantándole a Fidel mientras Fidel hacía esfuerzos sobrehumanos para respirar es de antología: parecía a Heidi cantándole al abuelito, era una cosa espantosamente cursi.
Y es que la ocasión no fue sino la mejor para montar todo ese espectáculo: Chávez hizo su programa desde el mausoleo del Che en Santa Clara, Cuba. Su programa fue básicamente una misa de muerto para el Che –y de réquiem para Fidel. Una cosa casi pagana, el despliegue del culto al Che… Un empeño en decir que permanece vivo, de que sigue vivo en las revoluciones del continente, una negación de la muerte completamente egipcia y que asusta, pues pareciera que la nueva constitución reformada haya sido forjada como una especie de Libro de los Muertos que al ser leída en voz alta pueda resucitar al Che… Demasiado para mi gusto. Debo confesar que hasta dudé de seguir en el curso… Y es que todos tenemos un límite… Creo que llegué al límite cuando me encontré en la ducha cantando el coro de la cancioncita esa que han repetido durante toda la semana, la de la nueva trova:
Porque la canción es pegajosa y además la he escuchado en exceso. Se te pega más rápido que algún bodrio pop de Beyoncé. Tal vez la Universidad Simón Bolívar, a través de Colette, quiera instruir a los futuros profesionales en las artes oscuras de cómo sobrevivir en un estado Socialista. Las cuales se reducen a una catequesis de los himnos sagrados, el reconocimiento de los héroes fundadores, los santos próceres, los profetas marxistas, los patriarcas guerrilleros. Toda esa profusión de imaginario, iconografía y árboles genealógicos que formarán la esencia del Estado que se quiere imponer. Ni la Tierra Media de Tolkien son tan complicados y ricos como la utópica República Bolivariana inventada por Chávez. ¿Acaso Fidel no representa una suerte de Gandalf para los vástagos de la revolución?
Sin lugar a dudas he cambiado en esta semana. Antes quería hacer el viaje por América Latina, trabajar de voluntario en alguna parte de este continente, oye vivir, sentir la experiencia… ahora me da miedo terminar como barajita repetida en algún álbum revolucionario.

1 comentario:
Tranquilo Gabriel que no eres el único... Esto esta empezando a preocuparme, porque soy guevarista pero solo desde después de su muerte. Es decir me enamore de la imagen, de las excelentes canciones(todas menos la de la entrañable transparencia por favor), pero voy a optar por decir: Al Che "ni así de poquito". Que se le va a hacer?
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