Por supuesto la introducción son las palabras del Che. No hay mejor propaganda del producto que el Che mismo, puesto que, sencillamente, el producto es eso: la fascinante imagen del Che. El Che viene a ser una suerte de muchacho ejemplar, que estudia, pelea, trabaja y siente... Demasiado para mí... Sus acciones están desprovistas de ninguna mancha, una perfección parnasiana que lo rodea.
Después del héroe, su legado viene traducido en sus hijos. En un desplazamiento semiótico eficiente, de las imágenes del Che pasamos a una señora ordeñando a una vaca. La santificación y elevación del trabajo. Si usted trabaja usted es como el Che, que en realidad no le gusta el dinero ni esas cosas cochinas como son las cosas materiales, sino cree en la gloria eterna del Valhala revolucionario. El golpe de gracia: el joven sordo. La revolución dignifica al hombre y lo salva de las tinieblas del liberalismo económico.

En la página del Ministerio del Poder Popular para la Economía Comunal aparecen los preceptos de la Misión Che Guevara. La Misión al parecer es un componente de la Misión Cristo, que va a lograr pobreza cero en el 2021. Es sólo causalidad que la fecha coincida con el año en que Chávez al parecer dejará de mandar. Hace un tiempo el 2021 sonaba lejano, inverosímil... hoy día, a 14 cortos años de alcanzarlo, con el poder en las manos pareciera que sólo una hecatombe económica (muy probable) puede apartarlo de llegar a su epoch histórico.
Los lineamientos de la Misión Che Guevara son socialistas. Es notorio descubrir que estos objetivos ya habían sido trazados mucho antes de la proclamación de la propuesta de reforma. ¿Alberto Garrido tenía razón? ¿El proyecto socialista es un embrión que se ha ido gestando desde los días de cadete? ¿O es el gran y último oportunismo de un líder descarado y populista?
Escucho los testimonios de personas que vivieron a la izquierda en los años setenta. Al parecer la Misión Che Guevara intenta resucitar de las cenizas, suerte de Ave Fénix, a aquellos años dorados de discusiones y debates intensos, beligerancia política, cuando ser de izquierda era tener conciencia social y no una manera de ganar un contrato de algún Minpopop. El gran obstáculo, comentamos es que la sociedad venezolana NO debate. Muy pocas personas conocen a fondo la actual constitución, nunca la hemos aprendido a fondo (pues es una constitución artificial, demasiado extensa, hinchada... etc etc), así que es inconcebible que ahora se pueda hacer un debate efectivo a la reforma. Es irónico que uno de los pocos grupos de estudio de la figura del Che que conozca sea el nuestro, el general con Colette. En realidad no conozco otro grupo de estudio, donde haya un debate sobre el Che.
Al parecer al Gobierno le interesa son las manifestaciones artísticas, trovadores provenzales, escultores florentinos y dramaturgos isabelinos que se han reunido en el festival Caracas Guevarista. Toda una suerte de fauna creativa que se ha desatado en Los Caobos. Me siento mal por no haber ido. ¡Qué experiencia, haber participado en una obra interactiva con el Che! Una comunión gnóstica con los demiurgos de la revolución...
Pues el debate no existe. Lo que existe es la embriaguez, la confusión, el anacronismo.

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