jueves, 25 de octubre de 2007

Leyendo a Ni Dios Ni Federación de Manuel Caballero. La primera parte fue interesante, debido a sus definiciones de lo político, de historia y de la historia de lo político. Pero los ensayos de la segunda parte, al menos los dos que llevo, son magistrales. Creo que los lineamientos de mi trabajo ya se están formando, a partir del capítulo llamado “De la ideología de Bolívar a la ideología bolivarista”. Es precisamente el meollo del tema. Manuel Caballero es excelente. Esto es precisamente lo que le critico a Carlos Rangel: se puede ser muy crítico e incluso ácido, pero no por ello caer en la agresividad, el aborrecer al otro… Caballero es una cátedra de sutil desenfado… Vuelvo y repito, ese capítulo es fundamental. ¿Por qué? Pues por lo de la virtud militar como figura tutelar de la República, algo que Bolívar decía en su discurso de Angostura. Esto conduce directamente a la moral del guerrillero revolucionario que preconizaba el Che… Ese es precisamente el punto de unión de las dos corrientes y en el cual se está basando el gobierno: de nuevo, el fundamento militarista, no hay pele…

Vital eso de distinguir la ideología de Simón Bolívar de la propuesta ideológica del Libertador: Simón Bolívar como el niño mantuano criado rodeado de privilegios y literatura francesa, muy distinto al Libertador, héroe marcial curtido por la guerra más sangrienta y larga de América. ¿Acaso no es lo mismo que Ernesto Guevara luego sublimado a Che?

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