Comienzo a concebir al pensamiento chavista como un espectro que comienza en Bolívar y termina en Guevara, unidos por una bisagra, un enlace iónico que es la virtud armada a la vanguardia del pueblo. Problemas que deben ser destacados: la diferencia del concepto “revolución” en Bolívar y en Guevara, destacando que Bolívar no era revolucionario. ¿Únicamente lo militar? También el ensueño, la utopía, el delirio pontifical… Bolívar montado en una estatua y el Che en una cruz… Ambos jugaron a canonizarse en vida. Entonces la unión puede hacerse en cuanto a la ética con la cual regían su vida política y personal y más que todo a retomar esa ética por el gobierno actual.
Tomo esta cita de Pompeyo Márquez de su libro La vigencia del PCV no está en discusión que aparece en el Proceso a la izquierda de Petkoff:
“Seremos incapaces de entender a nuestro pueblo y éste será incapaz de comprendernos si de una u otra manera, para responder a las exigencias de un ‘internacionalismo’ sui géneris, nuestra política pudiera aparecer como la proyección, como la sombra, de la política de cualquier grande o pequeño país socialista, o de cualquier grande o pequeño partido comunista o revolucionario en general.” P.29
En consecuencia, la caída de la Unión Soviética, lejos de desfavorecer las condiciones para el surgimiento del socialismo en Venezuela, lo han fomentado, pues ahora la izquierda inmadura, “borbónica” puede llegar al poder sin que parezca supeditada a algún lineamiento o precepto dictado telegráficamente por los maestros del Kremlin. Por supuesto, las amistades con un “pequeño país socialista” como Cuba pueden perturbar la imagen que la izquierda tiene en el pueblo, tal cual ha sido el caso, mas ocurren dos cosas importantes: primero, hoy en día no existe algo llamado “internacionalismo” de la izquierda, y si llamásemos así a la tendencia de algunos estados, dicho “bloque” más bien disperso comparte no proyectos, sino un enemigo en Washington; y en segundo lugar, ante los últimos sucesos, es dudoso saber quién vive bajo la sombra de quién, si Venezuela de Cuba, o más bien Cuba de la de Venezuela.
Además, se destaca que el gran leitmotiv del gobierno siempre ha sido la recuperación de la nación, rescatarla de la degradación moral de la democracia, del ultraje económico del liberalismo. El uso mismo de la figura de Bolívar responde a la necesidad de garantizar que todo programa político del gobierno es y será nacionalista de manera connatural. Cualquier objeción es sospechosa y antipatriota, pues hace tiempo que en Venezuela se ha hecho la unión sagrada entre Patria y Gobierno.
En resumen, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se encuentra libre de actuar, pues no hay autoridad externa que le diga qué debe hacer ni hay peligro de que en el país se conciba como sujeto a un mandato extranjero. Eso no está en discusión. Pero por supuesto, cualquier fracaso será justificado por las manos del imperio estadounidense, como “gran facedor de agravios” del continente. En la victoria solos, pero en la derrota, arrastrando a todos…
Otro fragmento:
(Para el estalinismo) “La única fuerza genuinamente revolucionaria, la única capaz de llevar a término la revolución es el partido”. P 29
Entendido bajo la luz de la expresión de la vanguardia militar colmada de virtudes que ya veíamos en Caballero. También:
“Mal puede inspirar confianza en las perspectivas democráticas de la sociedad socialista un movimiento socialista que es incapaz de promover el ejercicio democrático en su seno.” P 30
Tal y como nos dice Caballero: “a partir de 1945 por lo menos, no existe un solo régimen en el mundo que no sea democrático; y que no sea sincero al decirlo. Eso es así porque la democracia es el ambiente cultural de nuestro tiempo […] Por supuesto que estamos conscientes de las toneladas de objeciones que se pueden hacer a una afirmación como ésta […] Pero también sabemos desde La Rochefoucauld que la hipocresía es un homenaje del vicio a la virtud. Si hoy no existe un solo gobierno que no se proclame democrático es sencillamente porque sabe que, de no ser así, nadie lo aceptaría.” (en Ni Dios ni Federación, p. 235). La democracia es entonces una máscara, un protocolo que se sigue para guardar apariencias y ya a principios de los años setenta Petkoff había advertido a la izquierda que no iría a ningún lado si no seguía el ritual democrático. Como en efecto lo aprendió a la fuerza el teniente coronel reinante.
Revelador cuando Petkoff nos dice, hablando del militante dentro de un partido típico leninista estalinista: “Ese militante, así robotizado, sólo podría admitirse como tal en condiciones de clandestinidad, en las cuales las exigencias de la conspiración son tales que una forma organizativa distinta a la de los compartimientos estancos sería una crasa demostración de incosistencia.” La clandestinidad es entendida como una situación de supervivencia, cuando el partido atenta contra un modelo pre-establecido y es perseguido como criminal. Semejante situación no es distinta a una situación de guerra, donde hay estrategia defensiva y ofensiva, por lo tanto el partido toma la forma de una estructura jerárquica militar. En pocas palabras: la Sierra Maestra. A continuación, Petkoff dice: “Mas, en las condiciones de una sociedad relativamente democrática, resulta una incongruencia –que el militante pronto percibe con incomodidad- tratar de mantener el mecanismo conspirativo.” P 31
¿Qué hacer? de Lenin, es una fuente que se cita como origen de la estructura leninista de los partidos.
Curioso también que las penurias financieras que sobrellevó el Movimiento al Socialismo (MAS) hagan merecer el nombre de “el paso de los Andes” a su primera campaña electoral.
Por supuesto, la mea culpa de la izquierda: “Excesivamente abstractos en la denuncia del capitalismo, no logramos hacer suficientemente comprensible un mensaje que, referido casi siempre a la estructura y a los grandes planos del sistema al cual combatimos, descuidaba el tratamiento de aspectos más vinculados a la experiencia diaria de la gente, como el costo de la vida, para citar un ejemplo.” P 45
El análisis que hace Petkoff del resultado de las elecciones celebradas en diciembre del año 1973 resulta muy vivo, un relato muy ameno que hace posible a un lector como yo, nacido once años después, capaz de imaginar y entender un hecho político tan particular e idiosincrásico, correspondiente a su época. Se nombra al perezjimenismo, una fuerza que jamás creí viva después de 1958, en la cual Pérez Jiménez “era simultáneamente programa, mensaje y liderazgo” y, por lo tanto, “los grupos vinculados a su nombre no pueden sostenerse por sí solos”. Nos trae a los tiempos actuales del chavismo, donde pareciera que Chávez es también programa, mensaje y liderazgo. Pero en realidad, Chávez conoce la debilidad de cualquier política construida únicamente en torno a una persona y por consiguiente ha procurado rodearse de una mitología política profusa, florida y tropical: la Santísima Trinidad de Bolívar, Zamora y Simón Rodríguez, a la cual se le suma ahora un nuevo paradigma, el paradigma cubano, donde entran Fidel, el Che, Martí, etc. Sin mencionar las influencias pasajeras y efímeras que han integrado la biblioteca babélica del presidente, las cuales abarcan desde Walt Whitman hasta Mahoma.
Leemos por ejemplo la “madurez” alcanzada por la izquierda, por supuesto liderada por el MAS: “la determinación de asistir al proceso electoral [fue] la única posición coherentemente revolucionaria, la única que [dio] a la acción revolucionaria un campo posible de operaciones, sacándola del narcisismo grupuscular o de la futilidad de una lucha armada que se vuelve pura frase superrevolucionaria y que obliga a entrecomillar todo lo que a ella se refiera” P 55. Semejante reflexión llegaron después los comandantes del 4 de febrero en prisión.
Acusados por la ultra-izquierda de “electorerismo”, de “hacerle juego al sistema” y de “avalar la legalidad y la democracia del sistema”. Exactamente los debates que surgen en la oposición hoy en día.
Interesante el rechazo al frentismo. Parece ser entonces que Teodoro mantuvo esta actitud incluso hasta 1998 cuando se configuró el Polo Patriótico.
También da algo de nostalgia leer el prólogo que le hace Arturo Uslar Pietri a la reedición por parte de Monte Ávila Editores (cuando era Ávila y no Guaraira Repano) del libro Checoeslovaquia: El Socialismo como problema. El optimismo con el cual Uslar Pietri observa la caída del comunismo soviético es algo que nos entristece ante la dura realidad que estamos viviendo en Venezuela. Frases como “el fin de la historia” nos resuenan tan huecas que es sencillamente increíble. Es increíble también que tal vez haya venezolanos hoy en día que inmigrarán a Varsovia o Praga, por ejemplo, en busca de una vida mejor y más libre. ¿No sería eso así como la gran ironía de la historia?
También el segundo prólogo, escrito por Manuel Caballero, menciona un término que tenía mucho tiempo sin escuchar: “pragmatismo clientelar”, en referencia a la política de aquél año en que se reedita el libro, es decir 1990. El clientelismo. ¿Qué es lo que significa eso? Ya hasta se me olvidó…
Teodoro nos dice, veinte años después de la primera edición, en referencia a la llamada ‘condición comunista’: ¿Algo especial? Sí, se trata de la condición de un extraño animal político. Un militante con virtudes de integridad, abnegación y disposición al sacrificio extremadamente bien cultivadas, pero, simultáneamente, casi robotizado en cuanto atañe a su partido y a la URSS”. P 16. ¿El guerrillero ejemplar del Che Guevara? Pero un momento, no es tan fácil la analogía, pues recordemos las diferencias de Guevara con Moscú. ¿Sería precisamente eso de lo que estábamos hablando antes? ¿De Venezuela libre del ‘internacionalismo’ soviético, libre de Kuominterns y por lo tanto libre de cumplir el verdadero sueño de Guevara?
Qué mal parados quedan intelectuales como Jean Paul Sartre y Alejo Carpentier. Ridículos. El francés diciendo: “Moralmente no se puede estar contra la URSS” y el cubano que quería ser francés diciendo: “Yo creo lo que dice Fidel. El nunca se equivoca”. Con intelectuales como esos qué se puede esperar de los simples mortales…