martes, 30 de octubre de 2007

Triste el optimismo de Teodoro también. Las suyas son opiniones timbradas en 1990, cuando el éxito de la perestroika y el glasnot parecían asegurar la democracia en Rusia. Triste desde luego, para nosotros que conocemos a Putin, a los petromillonarios, al yate de Abramovich, al exespía envenenado con polonio, a la periodista acribillada en Vladivostok y a los rusos que día a día huyen de Rusia hacia Europa en busca de libertad y oportunidades.

Marx habla en El 18 Brumario de Luis Bonaparte citado por Teodoro: “La tradición de todas las generaciones muertas pesa como una pesadilla sobre el cerebro de las vivientes […] Y precisamente cuando debieran estar comprometidas en revolucionarse a sí mismas y a las cosas, en crear algo enteramente nuevo, precisamente en tales épocas de crisis revolucionaria, conjuran ansiosamente los espíritus del pasado y toman de ellos nombres, consignas de lucha y costumbres, con vistas a presentar la nueva escena de la historia mundial con ese disfraz dignificado del tiempo y con ese lenguaje prestado.” P 89

Por supuesto, Teodoro critica a la izquierda que se encasilla en Marx, en Lenin, en el octubre rojo de Petrogrado… La izquierda chavista es cierto que ha sido algo completamente nuevo, pero nuevo en el sentido que ha buscado nuevos muertos: Bolívar, Miranda y el Che.

El Estado burgués moderno según Teodoro es un mini-Leviatán que controla amplísimos aspectos de la vida de la sociedad.

Sin lugar a dudas el chavismo, con todo y su germen leninista-stalinista, es un partido moderno.

En Latinoamérica, el “obrerismo” ha sido sustituido por “marginalismo”.

Una añoranza por el sistema político de los Estados Unidos, de Francia, de Italia, donde el Estado burgués impone “los fines de la burguesía sin apelar a la dictadura en el gobierno” P 103. ¿Acaso no es eso lo que tenemos hoy? ¿Una dictadura disfrazada?

Kautsky.

Las críticas que se le hacían a Marx en aquél entonces siempre eran puntuales, pero como advierte Teodoro: “se equivocan es al creer, o al mostrar que creen que pueden suprimir los fundamentos sobre los que se apoya la construcción teórica de Marx y al mismo tiempo mantener en pie todo el edificio. Es éste un modo de comportarse que no es simplemente ilusorio. Rehusando admitir que aquello que se rechaza de la obra de Marx no es secundario sino esencial, se oculta y, por consiguiente, se hace más grave la crisis del marxismo en su conjunto”. P 112 Lucio Colletti, Internista politico-filosofica, Laterza 1975

En Manuel Caballero: la lucha a la corrupción como un combate mítico, el Armageddon entre los militares del 4 de febrero, arcángeles de la moralidad y la virtud, en contra de las huestes malignas de Carlos Andrés Pérez.

lunes, 29 de octubre de 2007

Comienzo a concebir al pensamiento chavista como un espectro que comienza en Bolívar y termina en Guevara, unidos por una bisagra, un enlace iónico que es la virtud armada a la vanguardia del pueblo. Problemas que deben ser destacados: la diferencia del concepto “revolución” en Bolívar y en Guevara, destacando que Bolívar no era revolucionario. ¿Únicamente lo militar? También el ensueño, la utopía, el delirio pontifical… Bolívar montado en una estatua y el Che en una cruz… Ambos jugaron a canonizarse en vida. Entonces la unión puede hacerse en cuanto a la ética con la cual regían su vida política y personal y más que todo a retomar esa ética por el gobierno actual.

Tomo esta cita de Pompeyo Márquez de su libro La vigencia del PCV no está en discusión que aparece en el Proceso a la izquierda de Petkoff:

“Seremos incapaces de entender a nuestro pueblo y éste será incapaz de comprendernos si de una u otra manera, para responder a las exigencias de un ‘internacionalismo’ sui géneris, nuestra política pudiera aparecer como la proyección, como la sombra, de la política de cualquier grande o pequeño país socialista, o de cualquier grande o pequeño partido comunista o revolucionario en general.” P.29

En consecuencia, la caída de la Unión Soviética, lejos de desfavorecer las condiciones para el surgimiento del socialismo en Venezuela, lo han fomentado, pues ahora la izquierda inmadura, “borbónica” puede llegar al poder sin que parezca supeditada a algún lineamiento o precepto dictado telegráficamente por los maestros del Kremlin. Por supuesto, las amistades con un “pequeño país socialista” como Cuba pueden perturbar la imagen que la izquierda tiene en el pueblo, tal cual ha sido el caso, mas ocurren dos cosas importantes: primero, hoy en día no existe algo llamado “internacionalismo” de la izquierda, y si llamásemos así a la tendencia de algunos estados, dicho “bloque” más bien disperso comparte no proyectos, sino un enemigo en Washington; y en segundo lugar, ante los últimos sucesos, es dudoso saber quién vive bajo la sombra de quién, si Venezuela de Cuba, o más bien Cuba de la de Venezuela.

Además, se destaca que el gran leitmotiv del gobierno siempre ha sido la recuperación de la nación, rescatarla de la degradación moral de la democracia, del ultraje económico del liberalismo. El uso mismo de la figura de Bolívar responde a la necesidad de garantizar que todo programa político del gobierno es y será nacionalista de manera connatural. Cualquier objeción es sospechosa y antipatriota, pues hace tiempo que en Venezuela se ha hecho la unión sagrada entre Patria y Gobierno.
En resumen, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se encuentra libre de actuar, pues no hay autoridad externa que le diga qué debe hacer ni hay peligro de que en el país se conciba como sujeto a un mandato extranjero. Eso no está en discusión. Pero por supuesto, cualquier fracaso será justificado por las manos del imperio estadounidense, como “gran facedor de agravios” del continente. En la victoria solos, pero en la derrota, arrastrando a todos…

Otro fragmento:

(Para el estalinismo) “La única fuerza genuinamente revolucionaria, la única capaz de llevar a término la revolución es el partido”. P 29

Entendido bajo la luz de la expresión de la vanguardia militar colmada de virtudes que ya veíamos en Caballero. También:

“Mal puede inspirar confianza en las perspectivas democráticas de la sociedad socialista un movimiento socialista que es incapaz de promover el ejercicio democrático en su seno.” P 30

Tal y como nos dice Caballero: “a partir de 1945 por lo menos, no existe un solo régimen en el mundo que no sea democrático; y que no sea sincero al decirlo. Eso es así porque la democracia es el ambiente cultural de nuestro tiempo […] Por supuesto que estamos conscientes de las toneladas de objeciones que se pueden hacer a una afirmación como ésta […] Pero también sabemos desde La Rochefoucauld que la hipocresía es un homenaje del vicio a la virtud. Si hoy no existe un solo gobierno que no se proclame democrático es sencillamente porque sabe que, de no ser así, nadie lo aceptaría.” (en Ni Dios ni Federación, p. 235). La democracia es entonces una máscara, un protocolo que se sigue para guardar apariencias y ya a principios de los años setenta Petkoff había advertido a la izquierda que no iría a ningún lado si no seguía el ritual democrático. Como en efecto lo aprendió a la fuerza el teniente coronel reinante.

Revelador cuando Petkoff nos dice, hablando del militante dentro de un partido típico leninista estalinista: “Ese militante, así robotizado, sólo podría admitirse como tal en condiciones de clandestinidad, en las cuales las exigencias de la conspiración son tales que una forma organizativa distinta a la de los compartimientos estancos sería una crasa demostración de incosistencia.” La clandestinidad es entendida como una situación de supervivencia, cuando el partido atenta contra un modelo pre-establecido y es perseguido como criminal. Semejante situación no es distinta a una situación de guerra, donde hay estrategia defensiva y ofensiva, por lo tanto el partido toma la forma de una estructura jerárquica militar. En pocas palabras: la Sierra Maestra. A continuación, Petkoff dice: “Mas, en las condiciones de una sociedad relativamente democrática, resulta una incongruencia –que el militante pronto percibe con incomodidad- tratar de mantener el mecanismo conspirativo.” P 31

¿Qué hacer? de Lenin, es una fuente que se cita como origen de la estructura leninista de los partidos.

Curioso también que las penurias financieras que sobrellevó el Movimiento al Socialismo (MAS) hagan merecer el nombre de “el paso de los Andes” a su primera campaña electoral.

Por supuesto, la mea culpa de la izquierda: “Excesivamente abstractos en la denuncia del capitalismo, no logramos hacer suficientemente comprensible un mensaje que, referido casi siempre a la estructura y a los grandes planos del sistema al cual combatimos, descuidaba el tratamiento de aspectos más vinculados a la experiencia diaria de la gente, como el costo de la vida, para citar un ejemplo.” P 45

El análisis que hace Petkoff del resultado de las elecciones celebradas en diciembre del año 1973 resulta muy vivo, un relato muy ameno que hace posible a un lector como yo, nacido once años después, capaz de imaginar y entender un hecho político tan particular e idiosincrásico, correspondiente a su época. Se nombra al perezjimenismo, una fuerza que jamás creí viva después de 1958, en la cual Pérez Jiménez “era simultáneamente programa, mensaje y liderazgo” y, por lo tanto, “los grupos vinculados a su nombre no pueden sostenerse por sí solos”. Nos trae a los tiempos actuales del chavismo, donde pareciera que Chávez es también programa, mensaje y liderazgo. Pero en realidad, Chávez conoce la debilidad de cualquier política construida únicamente en torno a una persona y por consiguiente ha procurado rodearse de una mitología política profusa, florida y tropical: la Santísima Trinidad de Bolívar, Zamora y Simón Rodríguez, a la cual se le suma ahora un nuevo paradigma, el paradigma cubano, donde entran Fidel, el Che, Martí, etc. Sin mencionar las influencias pasajeras y efímeras que han integrado la biblioteca babélica del presidente, las cuales abarcan desde Walt Whitman hasta Mahoma.

Leemos por ejemplo la “madurez” alcanzada por la izquierda, por supuesto liderada por el MAS: “la determinación de asistir al proceso electoral [fue] la única posición coherentemente revolucionaria, la única que [dio] a la acción revolucionaria un campo posible de operaciones, sacándola del narcisismo grupuscular o de la futilidad de una lucha armada que se vuelve pura frase superrevolucionaria y que obliga a entrecomillar todo lo que a ella se refiera” P 55. Semejante reflexión llegaron después los comandantes del 4 de febrero en prisión.

Acusados por la ultra-izquierda de “electorerismo”, de “hacerle juego al sistema” y de “avalar la legalidad y la democracia del sistema”. Exactamente los debates que surgen en la oposición hoy en día.

Interesante el rechazo al frentismo. Parece ser entonces que Teodoro mantuvo esta actitud incluso hasta 1998 cuando se configuró el Polo Patriótico.

También da algo de nostalgia leer el prólogo que le hace Arturo Uslar Pietri a la reedición por parte de Monte Ávila Editores (cuando era Ávila y no Guaraira Repano) del libro Checoeslovaquia: El Socialismo como problema. El optimismo con el cual Uslar Pietri observa la caída del comunismo soviético es algo que nos entristece ante la dura realidad que estamos viviendo en Venezuela. Frases como “el fin de la historia” nos resuenan tan huecas que es sencillamente increíble. Es increíble también que tal vez haya venezolanos hoy en día que inmigrarán a Varsovia o Praga, por ejemplo, en busca de una vida mejor y más libre. ¿No sería eso así como la gran ironía de la historia?

También el segundo prólogo, escrito por Manuel Caballero, menciona un término que tenía mucho tiempo sin escuchar: “pragmatismo clientelar”, en referencia a la política de aquél año en que se reedita el libro, es decir 1990. El clientelismo. ¿Qué es lo que significa eso? Ya hasta se me olvidó…

Teodoro nos dice, veinte años después de la primera edición, en referencia a la llamada ‘condición comunista’: ¿Algo especial? Sí, se trata de la condición de un extraño animal político. Un militante con virtudes de integridad, abnegación y disposición al sacrificio extremadamente bien cultivadas, pero, simultáneamente, casi robotizado en cuanto atañe a su partido y a la URSS”. P 16. ¿El guerrillero ejemplar del Che Guevara? Pero un momento, no es tan fácil la analogía, pues recordemos las diferencias de Guevara con Moscú. ¿Sería precisamente eso de lo que estábamos hablando antes? ¿De Venezuela libre del ‘internacionalismo’ soviético, libre de Kuominterns y por lo tanto libre de cumplir el verdadero sueño de Guevara?

Qué mal parados quedan intelectuales como Jean Paul Sartre y Alejo Carpentier. Ridículos. El francés diciendo: “Moralmente no se puede estar contra la URSS” y el cubano que quería ser francés diciendo: “Yo creo lo que dice Fidel. El nunca se equivoca”. Con intelectuales como esos qué se puede esperar de los simples mortales…

jueves, 25 de octubre de 2007

Leyendo a Ni Dios Ni Federación de Manuel Caballero. La primera parte fue interesante, debido a sus definiciones de lo político, de historia y de la historia de lo político. Pero los ensayos de la segunda parte, al menos los dos que llevo, son magistrales. Creo que los lineamientos de mi trabajo ya se están formando, a partir del capítulo llamado “De la ideología de Bolívar a la ideología bolivarista”. Es precisamente el meollo del tema. Manuel Caballero es excelente. Esto es precisamente lo que le critico a Carlos Rangel: se puede ser muy crítico e incluso ácido, pero no por ello caer en la agresividad, el aborrecer al otro… Caballero es una cátedra de sutil desenfado… Vuelvo y repito, ese capítulo es fundamental. ¿Por qué? Pues por lo de la virtud militar como figura tutelar de la República, algo que Bolívar decía en su discurso de Angostura. Esto conduce directamente a la moral del guerrillero revolucionario que preconizaba el Che… Ese es precisamente el punto de unión de las dos corrientes y en el cual se está basando el gobierno: de nuevo, el fundamento militarista, no hay pele…

Vital eso de distinguir la ideología de Simón Bolívar de la propuesta ideológica del Libertador: Simón Bolívar como el niño mantuano criado rodeado de privilegios y literatura francesa, muy distinto al Libertador, héroe marcial curtido por la guerra más sangrienta y larga de América. ¿Acaso no es lo mismo que Ernesto Guevara luego sublimado a Che?

martes, 23 de octubre de 2007

Mañana entregaremos la propuesta. Mi proyecto final va a tener como título “De Bolívar al ‘Che’ Guevara: Análisis del papel que juega el icono de la Revolución Cubana Ernesto Guevara de la Serna dentro de la re-editada mitología chavista". Había bosquejado la información ayer pero ya hoy no me convence tanto. Por ejemplo, lo de re-editada… Leyendo el libro El Bolívar de Marx, me encuentro con ciertas notas en las cuales se observa que el actual gobierno ha usado con anterioridad la identificación de Bolívar como héroe revolucionario insigne de la lucha de las clases oprimidas de América Latina. La verdad no sé porqué, creo que es por experiencias particulares, había olvidado esto. Lo cual es interesantísimo pues entonces significa que la mitología chavista sí ha sido concebida inicialmente como Panteón Nacional, Valhala Revolucionario donde Simón Bolívar y el ‘Che’ Guevara. Ahora, una cosa es que en la disparatada cabeza del barinés funcione y otra a que funcione dentro de la sociedad venezolana. Pero antes de soltar prejuicios y pesimismos, prefiero ahondar más.

Una cosa que me intrigó tras leer el ensayo de Inés Quintero (pues el de Vladimir Acosta, por supuesto es la cristalización del nuevo catecismo histórico chavista) es el de saber cómo ve el pueblo venezolano a Bolívar. Entre las dos figuras extremas, dictador y revolucionario, ¿cómo lo ven? Debe haber encuestas donde eso haya quedado reflejado. Interesantísimo pues a partir de ahí puede extrapolarse el éxito de la estrategia de mercado de Chávez. Sinceramente pensaba que el Bolívar dictador era la idea que había conducido a la victoria de Chávez. El gendarme necesario encarnado en el teniente coronel que vino a limpiar, a sanear, a purgar el sistema. Sorprendente que historiadores como Olavarría, intelectuales, políticos, hayan caído en esa trampa. Al menos, esa fue la percepción que tuve para ese momento, 1998. Hoy en realidad no estoy tan seguro. Tras revisar las metas políticas revolucionarias del MBR-200 pienso que hay algo extraño en todo. ¿Es Chávez el gendarme necesario disfrazado de guerrillero revolucionario o al revés o siempre ha sido un injerto de ambas? Es que vuelvo y repito, Chávez evoca todo eso y muchas otras cosas…

No sé si me estoy desviando mucho del Che… pero es que sinceramente yo no voy a ponerme a analizar textos del Che… Hojée los Apuntes críticos de Economía Política o algo así… Mira, ese libro es un absurdo… Abrí las páginas y vi párrafos inconexos cifrados, codificados, como si fueran los exiguos textos recuperados de algún filósofo presocrático… Yo una cosa así no la quiero leer… Llego hasta Guerra de Guerrillas donde al menos hay una idea… Y los diarios, me basta con JL Anderson.

lunes, 22 de octubre de 2007

Por supuesto que el libro no se dedica exclusivamente a hablar sobre la educación superior venezolana. Existen otras cosas con las cuales no estoy de acuerdo, sobre todo en los neuróticos capítulos 7 y 8 donde Rangel se dedica a destapar "verdades". Por ejemplo, está la destrucción sistemática de la figura de Salvador Allende. Sé que muchas cosas son verdad, pero... ¿No es un poco cruel con el hombre, vale? ¿Será que para mi generación los crímenes de Pinochet y las novelas de Isabel Allende han absuelto al presidente chileno? Otro punto es Rómulo Betancourt. La verdad es que antes de emitir cualquier opinión prefiero leer más, pues siendo mi bisabuela medinista, mi abuela perezjimenista y mi papá comunista (en su juventud), te imaginarás qué papel juega Rómulo dentro del árbol político familiar...

domingo, 21 de octubre de 2007

Hace unas 3 semanas que terminé de leer el libro Del Buen Salvaje... Algunos conceptos han sido madurados, ciertas frases que quedaron en mi mente y ahora resuenan fuertemente. Sin lugar a dudas, libros así no son aceptados a la primera lectura. Son libros difíciles y recalco la dureza de sus ideas. Pero por supuesto, no estamos leyendo por placer (aunque Borges nos diga que esa es la única finalidad que nuestra lectura debería tener) y para sentirme bien y mejor conmigo mismo y Latinoamérica bien pudiera leer el Canto General, seguir drogado con el polvo blanco de los mitos sociopolíticos y calmar mis insatisfacciones. Así que vamos a partir de algo: soy escéptico porque soy parte de esos mitos. Sencillamente oye, el capítulo de las universidades, por ejemplo, no sé a los demás pero a mí me duele, no voy a decir que profundamente, oye pero incomoda. Lo irónico es que si no fuera del todo verdad no incomodaría.

Pero oye, sentir que uno ha cumplido el viejo libreto que ya había sido escrito en los setenta y mucho antes, hace pensar mucho. Por supuesto que los títulos no son importantes y que no hay nada más cursi que un título enmarcado (pero, sinceramente, sabemos que lo que más deseo en este momento, último trimestre, es tener mi título, y cualquier estudiante sabrá que lo que se empieza hay que terminarlo). Menciono al viejo libreto porque muy probablemente después de graduarme, iré al exterior a seguir estudiando y sí, cultivaré las amistades que pueda, intentaré de manera modesta y sencilla conocer a gente a la cual me toparé más adelante en la vida... Personalmente considero que esta conducta no tiene nada negativo. Perjudiciales son otras cosas que no tienen porqué estar incluidas en el mismo análisis, como lo son el camaraderismo, el nepotismo, la mediocridad y otras cosas que Rangel mete en el mismo saco. Lo digo porque, a pesar de que acepte el hecho de que un título no significa nada, a pesar de que sé que el Estado invirtió en mí dinero que pudo haber gastado en darle de comer a un niño pobre, que como estudiante no siempre di el 100%, no voy a acarrear complejos de culpa y caminaré tranquilo el día de mi graduación a recibir mi título, del cual se sentirán muy orgullosos mis seres queridos. ¿Es eso ser inmoderno? ¿Qué hay acaso de las cofradías que existen en las universidades norteamericanas? Hay una novela de la autora inglesa Zadie Smith, On Beauty, que describe con suma ironía el mundo mezquino, agresivo y desprovisto de moral que se vive en las universidades de Nueva Inglaterra. También Tom Wolfe en I am Charlotte Simmons describe la vida de una universitaria común en los Estados Unidos que es un relato decadente, lleno de sexo, drogas y juegos de poder.

No vengo a moralizar sobre el asunto. Jóvenes habemos de todo tipo, de todas las personalidades, más en Caracas, y cualquiera de nosotros tendrá algún anécdota que pudiera escandalizar a ciertas sensibilidades. La crisis de las instituciones universitarias es la crisis de la juventud, una crisis que se ha venido fraguando desde hace mucho tiempo y es, sencillamente, la consecuencia de un mundo que cada vez se hace más rico, donde los jóvenes tienen más dinero y más libertad. Las instituciones universitarias son elitistas de por sí, pues toda sociedad desea la formación de una élite que la pueda formar. Lamentablemente Rangel no transmite bien su mensaje y no entiendo si deseaba denunciar la conducta del alumnado universitario venezolano o simplemente hacer un mea culpa y de algún modo establecer un coloquio del estilo "tranquilo, que yo entiendo cómo eres". Quisiera que Rangel hablase con algún padre de un universitario, esos padres que se matan día a día para poder darles a sus hijos la educación que tienen y decirle que la Ingeniería o Derecho u Odontología en la cual se está graduando su hijo son "pretextos para la prolongación de antiguos privilegios". Entiendo ahora que en cierta manera el libro sí envejeció mal: la democracia puntofijista sirvió entonces, para poder hacer que esos "privilegios" llegaran a mayores sectores de la población. Defiendo mi posición y la de muchos compañeros al decir que no estamos preservando ningunos privilegios, sino todo lo contrario: hemos conquistado privilegios que generaciones pasadas no tuvieron. De ahí que el retrato de la Universidad que Rangel hace, sea incorrecto, pues más allá de los errores que toda institución pueda tener, la educación es la única manera de ennoblecer a los hombres y, como cualquier madre diría: "mejor en un salón con un libro que en la calle con las drogas". Triste, pero es la realidad. Puede que las sociedades latinoamericanas aspiren muy bajo, pero eso es producto de la pobreza: pareciera contradictorio, y sé que cualquier sociólogo o estadístico me refutará, pero muchas veces la pobreza enseña a dejar de soñar y te convierte en el ser más pragmático.

No voy a extenderme más en la discusión de ese capítulo, pero así como éste hay muchos ejemplos en los cuales debo detenerme y mantener mi posición. Además, todos sabemos cómo terminó la vida de Rangel. Sé que es malo mezclar esas cosas con las ideas, oye pero ese recuerdo es como un fantasma que acosa las páginas del libro. Es como leer a Hemingway o a Virginia Woolf. La vida del autor se refleja en cada párrafo, así sea el más estéril tratado de psicología social.

No sé si he respondido las razones mi escepticismo. Pero podemos seguir discutiendo y creo que bien vale la pena la discusión. Como dije, he vivido durante mucho tiempo con los mitos que dice Rangel y hay veces en que no logro distinguir qué es mito y qué es realidad. La razón entrena a la percepción y la hace herramienta de sí misma. Por eso estamos aquí, leyendo, discutiendo, para expandir a la razón y mejorar la percepción. Además, la única experiencia universitaria que poseo me la ha brindado la Universidad Simón Bolívar, que para mal o para bien la considero uno de los pocos reductos de excelencia que conserva el país. Uno siente la diferencia en lo que sale de Sartenejas, es reconocible una barrera. No se puede culpar a la Universidad por los problemas de afuera, la Universidad cumple con formar a sus estudiantes. Qué papel jugarán los graduados puede ser otro punto de debate, y más allá de la filosofía de una universidad, existe la libertad individual de todo estudiante. Hay mucho por hacer y mucho qué cambiar, pero comprenderás mi punto de vista que la Universidad Venezolana sí brinda oportunidades y su gratuidad ha favorecido a muchas personas.

Tal vez a Rangel haya que concederle una victoria y es la siguiente. Si bien el libro fue escrito durante la Guerra Fría, cuando el comunismo soviético amenazaba con destruir las conquistas de la democracia occidental liberal, hoy en día lo leemos bajo una situación no menos angustiante y agresiva: la progresiva instauración de un régimen socialista autoritario en Venezuela. Del Buen Salvaje... puede ser leído como un gran tratado de la miseria humana que somos los latinoamericanos y, más allá de la depresión y el pesimismo que pueda haber acosado su autor, bien puede dársele el beneficio de la duda y aceptarlo como una postura fuerte y valiente ante la influencia de la izquierda soviética en la intelectualidad venezolana. Tal vez, mi lectura ha sido la equivocada, y el disgusto que siento ante leer las críticas de Rangel, es un disgusto infundado pues no se dirige a mí, sino a las personas que, creyendo ser "socialistas" y "revolucionarios" durante los años setenta, seguían practicando los viejos libretos de la sociedad latinoamericana y cuidaban sobre todas las cosas sus intereses personales. Tal vez, como lector ingenuo haya caído en la trampa (Umberto Eco dice que hay dos tipos de lectores: el que cae en la trampa del autor para luego darse cuenta de haber caído y aquél que reconoce de antemano la trampa y, sin embargo, decide caer en la trampa para seguir el autor... sin duda siempre seré de los del primer tipo) que Rangel le ha tendido al lector: el ataque a la izquierda insincera consigo misma.

Si es así, una vez más, cambio mi análisis y recuerdo al artículo de Emeterio Gómez el día de hoy en el diario El Universal, donde nos advierte que "[ahora] no es el momento de reforzar las ilusiones que Occidente nos ha inculcado!! y que condujeron finalmente a la utopía marxista y cheguevarista del hombre nuevo. Es más bien la época ¡de equilibrar! nuestra visión de lo humano, recalcando la miseria profunda que somos". Entonces el libro de Carlos Rangel sí es vigente y es correcto que nos moleste y que nos hiera, pues nos demuestra la "miseria profunda" de nuestras sociedades y nos aleja de las utopías bolivariano-socialistas que este gobierno quiere imponer a la fuerza a la mayoría de los venezolanos. Lo irónico del asunto es que, los defectos de los cuales hablaba Rangel hoy en día son recordados con nostalgia, ya que pertenecen al pasado puntofijista, cuando hoy en día todos esos defectos han sido exacerbados al límite y han aparecido nuevos otros. La institución universitaria puntofijista luce inmensa al ser comparada a Misión Robinson, Misión Ribas y no sé cuáles otras... Tal vez el capítulo de la Universidad deba ser escrito hoy, con los nuevos protagonistas y los nuevos villanos.

Sólo pido algo de respeto por aquellas personas que a no ser por la gratuidad de la Universidad pública venezolana jamás hubiesen recibido una educación superior, pues a veces en una sociedad tan miserable como la nuestra, un poco de educación es la gran diferencia entre la riqueza y el hambre, entre la sabiduría y la ignorancia. Sí defiendo a la excelencia, no como cualidad exclusiva de las universidades, sino como forma de vida de la sociedad, como única forma de reducir la mediocridad y garantizar la productividad. Y finalmente, la educación superior debe ser concebida no como un derecho sino como una oportunidad.

miércoles, 17 de octubre de 2007

La clase hoy con Colette fue una de las mejores. Abrimos con una serie de reflexiones en torno al ajetreado fin de semana guevarista. Colette vio, como psicólogo social, aspectos que tal vez los demás no pudimos captar igual o al menos no sintetizar de manera tan precisa. Y me refiero a Chávez utilizando a todos los escritos e ideas de Guevara para justificar su proceso: Guevara como el profeta, el Juan Bautista que anunció la inminente llegada del Mesías Revolucionario, quien no es otro sino el teniente coronel Hugo Chávez.

Es que Chávez es un jardín semiótico. El maestro del espectáculo. Mensajes enviados a ritmo vertiginoso, constantemente, aturdiendo al público. ¿Cómo olvidar a Chávez trazando meridianos inexistentes con ademanes pastorales, de espaldas a la cámara, mirando hacia la estatua del Che, con el cielo cubano a su esplendor?

Se menciona mucho a Neruda. También tengo muchos intereses en la poesía, lo que pasa es que detesto a Neruda, pero gente muy crítica reconoce que Canto General es un texto fundamental. Y eso que estuve a punto de comprarlo el lunes pasado, pero preferí a Las flores del mal de Baudelaire… una torpe edición en español, pero

que me sirve a corto plazo… más adelante voy con la original en francés.

Una de las cosas que más me gustaron de las que se mencionaron en clase –y de hecho me está llamando tanto la atención que puede ser que la convierta en mi trabajo final– es el embrollo en que está metido el gobierno al tratar de hacer convivir el Antiguo Testamento (Bolívar) con el Nuevo Testamento (Che). Un embrollo bizantino, que recuerda a las discusiones entre arrianos y neoplatónicos… ¿Tal vez sobrevenga un cisma? Es demasiado in

teresante. La inquietud que tengo es la vastedad del problema… debería enfocarme en un único aspecto, ya que Bolívar habló de muchas cosas y el Che de muchas otras también. Una comparación total del pensamiento de ambos y, de paso, analizarlos a través de la manipulación que le da Chávez es demasiado trabajo. Debo encontrar un aspecto que sea clave, un punto de quiebre por así decirlo entre el pensamiento bolivariano y el pensamiento guevarista para no aislarlo del resto pero sí profundizar en él y poder efectuar un proyecto final factible.

Inolvidable: la iconografía del Che. Ya en la clase pasada mostré la página central del diario La Hojilla donde podíamos ver a un Che con el pañuelito ese de Arafat, con el emblema “Palestina Libre”, graffitis del Che en Bolivia, Argentina, Corea del Sur, Estados Unidos, tatuado en el brazo de Maradona, en una fotografía enmarcada en cristal junto a Frida Kahlo, en fin… Hoy también vimos diseños gráficos modernos inspirados en la emblemática foto de Korda. La foto de Korda es perfectamente lo que definimos como icono. Su representación es esquemática: mirada hacia la izquierda, abundante cabellera despeinada, expresión seria, boina con estrella… hay muchas variaciones, pero el resultado es inconfundible. La foto del siglo, nada más y nada menos. Pero pareciera que es un cascarón vacío, al cual cada artista le otorga su significado y puede convertir en apología o burla. Es interesante, pues la foto en sí posee un valor estético: uno ve la foto y le impresiona. Pero también es impresionante que más allá de ese inicio, se ha ramificado todo un mercadeo de la figura.

martes, 16 de octubre de 2007

Anderson decía que, a través de las conversaciones que ha sostenido con lectores suyos de diversa índole, de alguna manera estos lectores recordaban con facilidad detalles en lugar de grandes exposiciones o líneas narrativas. Confieso que, como lector y como espectador (en el caso del cine) siempre tengo una mejor memoria o quizás incluso hasta una preferencia estética por los detalles magistrales, esos momentos mágicos donde un libro o una película te absorben por completo y que por siempre recordarás.

Así sucede con la vida del Che… Llevo casi de la mitad del libro y, pese a que en mi mente se está trabajando una idea de quién era Ernesto Guevara de la Serna, con todas sus complejidades, siento que es un trabajo intelectual ajeno al libro, quizás incluso no desprovisto de una relación afectiva hacia el personaje. Me ha costado trazar líneas y, sin embargo, me divierto con las analogías, los detalles, esas riquezas de las que Anderson parece ser prolijo para con sus lectores.

Un ejemplo emblemático consiste en los encuentros de Guevara con cachorros. Son dos momentos separados a través de cientos de páginas. Anderson no hace comparación alguna entre ellos, pero en mí han encajado como piezas de un juego de espejos que pudiera ayudar a comprender a Guevara.

El primer cachorro ocurre justo antes de su primer viaje en motocicleta. Es el bautizado por el argentino como Come back. Este cachorro lo llevaba el Che al salir de Buenos Aires rumbo a Miramar para dárselo a la Chichina, su amor adolescente. En la imaginación del Che, el cachorro era un ovejero alemán que se convertiría en un “símbolo de los lazos que exigían su regreso”. Chichina aceptó al cachorro, pero sabía que el perrito era un ordinario “cacri”, según diríamos en Venezuela. Además, Chichina no prometió que lo esperaría. El cachorro entonces no cumplió su objetivo. Fue un pequeño fracaso amoroso, un desengaño que más tarde comprobaría cuando Chichina termina con él a través de una carta que le llega a Bariloche. Ernesto siempre como el soñador, el individuo que ve en las cosas una grandeza que los demás ignoran y desprecian.

El segundo cachorro aparece en una de las travesías del Che y sus hombres en la Sierra Maestra, casi seis años después del anterior animal. Como siempre, los hombres iban en silencio, siguiendo a un cuerpo de soldados que iba delante de ellos. Descubrieron que un cachorro los iba siguiendo. El perrito empezó a aullar, trataron de callarlo, nada funcionaba. El Che ordenó su muerte. La orden fue ignorada. Todos permanecieron en silencio. La tropa hacía un círculo alrededor del cachorro y Félix, uno de los guerrilleros, caminó hacia el centro. Sacó una soga, la anudó al cuello del animal y lentamente lo estranguló. El Che relata con gravedad:

“Los cariñosos movimientos de su cola se volvieron convulsos de pronto, para ir poco a poco extinguiéndose al compás de un quejido muy fino que podía burlar el círculo atenazante de la garganta. No sé cuanto tiempo fue, pero a todos nos pareció muy largo el lapso pasado hasta el fin. El cachorro, tras un último movimiento nervioso, dejó de debatirse. Quedó allí, esmirriado, doblada su cabecita sobre las ramas del monte.”

La noche de ese día, se refugiaron en una aldea abandonada, donde cocinaron un cerdo y un poco de yuca. En la casa donde estaban había un perro que se les acercó mientras comían. Félix le arrojó un hueso, el cual el perro cogió. Félix le puso la mano en la cabeza y el perro lo miró. El Che cuenta que tanto él como Félix experimentaron “una conmoción imperceptible. Junto a todos, con su mirada mansa, picaresca con algo de reproche, aunque observábamos a través de otro perro, estaba el cachorro asesinado”.

Pudiera agregar “y los ojos de Come back”, pero sería colocar pensamientos en la mente del Che que nunca sabremos si los tuvo. Sin embargo, apartando la arbitrariedad con la que he seleccionado los trozos, podemos observar el cambio en las personas. El Ernesto de 1952 hace un gesto cursi para una enamorada, el cachorro es un símbolo de unión, existe toda una carga afectiva y sentimental en él. Llevar a un cachorro hasta Miramar había significado una molestia que bien podía ser llevada por el amor que le tenía a Chichina, a pesar de las protestas de Granados. El Ernesto de 1957 está en el monte, en guerra, su vida peligra y al parecer los cachorros ya no conquistan corazones. El cachorro es un estorbo para el bien mayor que es el triunfo. Todo militar aspira al triunfo. Además, está la supervivencia. El pragmatismo de Fidel ya inundaba el aura idealista del Che. También es curioso que al final, el Che sienta culpa. El sacrificio del cachorro es en parte una venganza del rechazo sufrido por parte de Chichina.

En ambos casos el cachorro es un mensaje. El primero es de amor, de pertenencia. El segundo es de severidad, de coraje. Qué curioso que el coraje de un hombre se demuestre con la muerte de un cachorro. No sé si en realidad todo esto existió en el momento, sin embargo la manera como es incluido en el libro de Anderson es inevitable que impresione al lector. La enumeración de muertes humanas es tan vasta que la muerte de un simple cachorrito es la que nos enternece. Eso dice mucho de mí como lector, de la sociedad contradictoriamente ingenua y violenta en la que vivimos. Ingenuidad y violencia. Tal vez estas dos palabras sirvan para describir una parte del Che. Una parte, no todo.

domingo, 14 de octubre de 2007

Tras cientos de falsos e-mails cadenas donde aparecían fotos certificadas de su cadáver, veo hoy al comandante Fidel en un video que transmitió Chávez en Aló Presidente. Su aspecto me recordó al pasaje literario cuando al Cid muerto lo amarran a su caballo y lo sacan al campo de batalla para animar a las tropas. Después me enteré por Reuters que es que le habían puesto no sé cuantos cojines debajo para hacerlo ver más derecho de lo que está… Igual que a Eva Perón al final de sus días… Sistemas políticos enteros dependiendo del look de un personaje. Y Chávez enseñándole cuadros y coplas suyas… Ya Chávez perdió la pena hace tiempo y está desempolvando cualquier pocillo de barro, muñeca de anime, manualidad del día de las Madres que haya hecho a lo largo de su vida y lo muestra a todo el mundo elogiando sus propias dotes artísticas: ¿no recuerda eso a Hitler y su complejo de pintor frustrado? Además, la patética escena de Chávez cantándole a Fidel mientras Fidel hacía esfuerzos sobrehumanos para respirar es de antología: parecía a Heidi cantándole al abuelito, era una cosa espantosamente cursi.



Y es que la ocasión no fue sino la mejor para montar todo ese espectáculo: Chávez hizo su programa desde el mausoleo del Che en Santa Clara, Cuba. Su programa fue básicamente una misa de muerto para el Che –y de réquiem para Fidel. Una cosa casi pagana, el despliegue del culto al Che… Un empeño en decir que permanece vivo, de que sigue vivo en las revoluciones del continente, una negación de la muerte completamente egipcia y que asusta, pues pareciera que la nueva constitución reformada haya sido forjada como una especie de Libro de los Muertos que al ser leída en voz alta pueda resucitar al Che… Demasiado para mi gusto. Debo confesar que hasta dudé de seguir en el curso… Y es que todos tenemos un límite… Creo que llegué al límite cuando me encontré en la ducha cantando el coro de la cancioncita esa que han repetido durante toda la semana, la de la nueva trova:

Aquí, se queda la clara,

la entrañable transparencia

de tu querida presencia,

comandante Che Guevara

Porque la canción es pegajosa y además la he escuchado en exceso. Se te pega más rápido que algún bodrio pop de Beyoncé. Tal vez la Universidad Simón Bolívar, a través de Colette, quiera instruir a los futuros profesionales en las artes oscuras de cómo sobrevivir en un estado Socialista. Las cuales se reducen a una catequesis de los himnos sagrados, el reconocimiento de los héroes fundadores, los santos próceres, los profetas marxistas, los patriarcas guerrilleros. Toda esa profusión de imaginario, iconografía y árboles genealógicos que formarán la esencia del Estado que se quiere imponer. Ni la Tierra Media de Tolkien son tan complicados y ricos como la utópica República Bolivariana inventada por Chávez. ¿Acaso Fidel no representa una suerte de Gandalf para los vástagos de la revolución?

Sin lugar a dudas he cambiado en esta semana. Antes quería hacer el viaje por América Latina, trabajar de voluntario en alguna parte de este continente, oye vivir, sentir la experiencia… ahora me da miedo terminar como barajita repetida en algún álbum revolucionario.

sábado, 13 de octubre de 2007

En Telesur hubo un programa donde estuvo invitado Calica, el amigo de infancia del Che. La moderadora la preguntaba por qué este año la conmemoración del aniversario de la sobrevida del Che –un neologismo inventado por ella para evitar a la incomodidad de la ineludible muerte– había tenido tanto revuelo a nivel mundial. Calica respondió con sinceridad y dijo que sencillamente el número cuarenta es un número entero, que llama la atención y vende los periódicos, así que los medios de comunicación se han volcado a sacar información para vender más. Claro que hay otras cosas no dichas. El dinero que ha gastado el gobierno venezolano en esta semana en homenajes, condecoraciones, cadenas, especiales, documentales, reportajes, estudios, publicaciones, ediciones, teatro de títeres, copas de futbolito “Che Guevara”, es exorbitante. Chávez se agarró la fecha para él. Y todos lo estamos viendo.


En el programa también se anunció la futura inauguración de un monumento al Che en Argentina, en Córdoba, el 14 de junio de 2008. El escultor encargado dijo que concebía al arte como su trinchera en la militancia social. No comment.

viernes, 12 de octubre de 2007


El proyecto de reforma constitucional redactado por el ejecutivo busca la transformación del Estado en un Estado Socialista. Estamos viendo una lenta eliminación de la República. Acabo de ver que acaban de incluir 25 artículos más en la propuesta, una cosa inaudita… Anulan el derecho de información durante estados de excepción… ¿Finalmente llegó la Revolución? Parece que sólo nos damos cuenta que hemos entrado en la Revolución cuando encontramos que todo está distinto. La verdad el país, objetivamente, es otro… Quizás mi opinión es imparcial porque todos estos cambios empezaron cuando tenía catorce años… Una edad demasiado temprana y por supuesto ahora todo me parece distinto… En realidad no porque todo sea distinto no significa que haya cambiado estrictamente. Hay cosas que habían permanecido ocultas por años y ahora han salido a la luz y otras que se han manipulado, desintegrado… Todos lo repiten: era inconcebible hace apenas 10 años tantos homenajes al Che, por todas partes… Uno no puede sino hacer referencia al pueblo cubano, adoctrinado y convencido de la suprema dignidad de su miseria. Lentamente caeremos en el foso del aislamiento. Dicen que nos estamos protegiendo de la futura recesión de la economía de los Estados Unidos… ¿Puede alguien creer que si Estados Unidos cae, por alguna antisimetría mágica, nosotros prevaleceremos?

miércoles, 10 de octubre de 2007


El encuentro con Jon Lee Anderson fue excelente. Pese a las torpes intervenciones de ciertos individuos que la verdad producen dudas en cuanto a la calidad de los nuevos periodistas en Venezuela, la sobriedad, sensatez y sencillez de JLA le supieron conferir un carácter íntimo y sincero al foro.

JLA es un periodista. Debemos empezar por allí. No es político, ni partidario de alguna inclinación ideológica (o al menos eso nos presenta al exterior, a los indiscretos lectores y oyentes). Quizás lo más revelador del encuentro fue su testimonio como periodista de guerra, el cual ayuda a colocar en contexto su trabajo biográfico con Ernesto Guevara de la Serna. JLA es un hombre que ha vivido en países en guerra y ha convivido con hombres que hacen la guerra. Entiende que la guerra es el caos y nunca se puede comprender del todo. Ha estado en países centros de conflicto, como Birmania, Iraq, Líbano, entre otros.

De allí el motivo de la biografía del Che: a través de la compañía con guerrilleros afganos, birmanos, saharahuis, notó que todos estos veneran a la figura del Che, lo estudian. Un mujahadin poseía una foto del Che en su billetera. En Beirut los soldados leían con voracidad el manual Guerra de Guerrillas. ¿Por qué? Porque el Che es el hombre máxime del ser guerrillero: tiene agallas, está dispuesto al sacrificio, vive en austeridad, asume una postura valiente ante la propia muerte y la de los demás, es severo y capaz de tomar decisiones duras y penosas. Recuerdo el escrito aparecido en La Hojilla donde se hallaban las características del comandante ideal según Sun Tzu en el Che. Más allá de la apología, se encuentra un fervor compartido y vivido por personas alrededor del mundo. Falso o no, el mito existe.

Una persona realiza la pregunta: durante los fusilamientos de la Cabaña, ¿jugó el Che a la crueldad o fue su labor simplemente la de hacer cumplir una sentencia muy a su pesar? Los fusilamientos sumarios después del triunfo de la revolución. Todavía no he llegado a esa porción de la historia, pero he escuchado los comentarios. JLA responde como un caballero:

La supuesta legitimidad de nuestros Estados Modernos está construida con la sangre derramada de mucha gente. La historia luego tiende a pulir los hechos. La Revolución Cubana fue una Guerra, y en la Guerra se fusila, ¿qué se espera? A los metropolitanos, personas urbanas, intelectuales, no nos gustan los fusilamientos, pero la realidad es así. Batista lo había hecho también, Batista había torturado y matado a guerrilleros seguidores de Fidel. Así que cuando los niños de la Revolución, pues los guerrilleros eran muy muy jóvenes, llegan al poder, la sociedad civil clamaba por sangre y los tribunales fueron a conclusión inevitable. Guevara Lynch confiesa que, al encontrarse con su hijo después del triunfo de la revolución, "no lo reconoce". El Che ha pasado por una Guerra, y en la guerra se mata: El Che es ahora un guerrero, El Che es ahora un asesino.

En su trabajo como periodista, JLA se ha encontrado a niños asesinos y reconoce que la mayoría de los guerreros en el mundo son niños, los cuales son usados porque aún no han adquirido una conciencia y le sirve a los grandes ejércitos para adueñarse de almas. Cuando quiere hablar con un soldado, llámese general, teniente o mercenario, la mejor manera de romper el hielo es al decir "YO SÉ QUE TIENES QUE MATAR" y, automáticamente se abre, pues EL SECRETO DE TODO MILITAR ES QUE MATA y en pecho se saca la heroicidad pero en la mente se lleva el recuerdo de la sangre. El Che también pasó por una etapa implacable, más que todo por autoexperimentación: forjarse como guerrero, dispuesto a todo, entrenarse en la supervivencia y cuyo único fin es la victoria. En cuanto a la crueldad, para JLA crueldad es torturar y el Che nunca lo hizo.

La gran sensatez de JLA se refleja cuando dice que, a partir de esa fascinación que le causaba el Che, empezó a hacer el trabajo de investigación sin ningún odio o amor hacia el personaje, y que tras 5 años de trabajo, al final del proyecto "quedé igual". Un poco cínico, pero muy cierto. A medida que avanzo leyendo el libro, me desapego más y más de cualquier idea sobre el Che. El Che era un hombre. Y como hombre, tuvo sus virtudes y defectos. Y punto.

martes, 9 de octubre de 2007

Investigando qué hace la misión Che Guevara me encontré con el siguiente video, producido aparentemente por La Hojilla:



Por supuesto la introducción son las palabras del Che. No hay mejor propaganda del producto que el Che mismo, puesto que, sencillamente, el producto es eso: la fascinante imagen del Che. El Che viene a ser una suerte de muchacho ejemplar, que estudia, pelea, trabaja y siente... Demasiado para mí... Sus acciones están desprovistas de ninguna mancha, una perfección parnasiana que lo rodea.

Después del héroe, su legado viene traducido en sus hijos. En un desplazamiento semiótico eficiente, de las imágenes del Che pasamos a una señora ordeñando a una vaca. La santificación y elevación del trabajo. Si usted trabaja usted es como el Che, que en realidad no le gusta el dinero ni esas cosas cochinas como son las cosas materiales, sino cree en la gloria eterna del Valhala revolucionario. El golpe de gracia: el joven sordo. La revolución dignifica al hombre y lo salva de las tinieblas del liberalismo económico.




En la página del Ministerio del Poder Popular para la Economía Comunal aparecen los preceptos de la Misión Che Guevara. La Misión al parecer es un componente de la Misión Cristo, que va a lograr pobreza cero en el 2021. Es sólo causalidad que la fecha coincida con el año en que Chávez al parecer dejará de mandar. Hace un tiempo el 2021 sonaba lejano, inverosímil... hoy día, a 14 cortos años de alcanzarlo, con el poder en las manos pareciera que sólo una hecatombe económica (muy probable) puede apartarlo de llegar a su epoch histórico.

Los lineamientos de la Misión Che Guevara son socialistas. Es notorio descubrir que estos objetivos ya habían sido trazados mucho antes de la proclamación de la propuesta de reforma. ¿Alberto Garrido tenía razón? ¿El proyecto socialista es un embrión que se ha ido gestando desde los días de cadete? ¿O es el gran y último oportunismo de un líder descarado y populista?

Escucho los testimonios de personas que vivieron a la izquierda en los años setenta. Al parecer la Misión Che Guevara intenta resucitar de las cenizas, suerte de Ave Fénix, a aquellos años dorados de discusiones y debates intensos, beligerancia política, cuando ser de izquierda era tener conciencia social y no una manera de ganar un contrato de algún Minpopop. El gran obstáculo, comentamos es que la sociedad venezolana NO debate. Muy pocas personas conocen a fondo la actual constitución, nunca la hemos aprendido a fondo (pues es una constitución artificial, demasiado extensa, hinchada... etc etc), así que es inconcebible que ahora se pueda hacer un debate efectivo a la reforma. Es irónico que uno de los pocos grupos de estudio de la figura del Che que conozca sea el nuestro, el general con Colette. En realidad no conozco otro grupo de estudio, donde haya un debate sobre el Che.

Al parecer al Gobierno le interesa son las manifestaciones artísticas, trovadores provenzales, escultores florentinos y dramaturgos isabelinos que se han reunido en el festival Caracas Guevarista. Toda una suerte de fauna creativa que se ha desatado en Los Caobos. Me siento mal por no haber ido. ¡Qué experiencia, haber participado en una obra interactiva con el Che! Una comunión gnóstica con los demiurgos de la revolución...

Pues el debate no existe. Lo que existe es la embriaguez, la confusión, el anacronismo.

lunes, 8 de octubre de 2007

La conmemoración de los cuarenta años de muerte del Che se realiza a todo esplendor en Caracas. La congestión del tráfico alrededor del Teresa Carreño era terrible. Centenares de franelas rojas con el emblema zamorano “Tierras y hombres libres”. Camionetas del Ministerio de Agricultura y Tierras. La agenda nacional es Che desde que el sol sale hasta que se oculta.

La prensa nacional se nos ofrece predecible: El Nacional ofrece sólo un pequeño comentario acerca de la cantidad de turistas extranjeros que llegan a Vallegrande por el Che. En cambio, La Hojilla –me entero que existe un periódico del programa- y Vea se transformas en apologías del guevarismo. En La Hojilla el editorial de Mario Silva demanda que cada revolucionario sea como el Che, desinteresado y voluntario, con una moral altísima que se pierde por las nubes –así como el ego. Chávez es retratado como el nuevo interpretador del Sermón de la Montaña, un rabino que ha sabido entender los designios de Cristo, Miranda y Marx. El Che tiene virtudes de guerrero, sabio, filósofo, poeta, amigo, político, obrero, economista, líder… En ambos periódicos hay poemas de Neruda, Guillén, de varios desconocidos trovadores de la revolución. Al Che se le sufre y se le adora.



Como es típico, se empiezan a ajustar las características del hombre a moldes pre-establecidos: se compara al Che con el comandante ideal del libro El Arte de la Guerra de Sun Tzu. La apología es excesiva, abusiva. El Che es la encarnación de los valores de la excelencia humana: SABIDURÍA creadora, EQUIDAD radical, HUMANIDAD militante, VALOR extraordinario, DISCIPLINA revolucionaria. Un culto al jefe iluminado, al guerrero budista zen, que impresiona escuchar en Venezuela. La política se contamina de New Age. Iluminados, los guerrilleros de Sierra Maestra son los nuevos apóstoles terminando la batalla inconclusa de Jesucristo...



Luego en la noche aparece el Homenaje al Médico Socialista Heroico, primero en los canales del Estado –cada vez son más, y luego en cadena nacional. Todos los Ministerios para el Poder Popular de X… estaban en pleno. Un chiste de mal gusto es que el Minpopop de Salud es un Teniente Coronel. La trova cubana canta. Buenas voces, pero se les escucha falsos. Se entregan condecoraciones. En el rico simbolismo venezolano, antes el ideal del médico era cumplido por el Dr. José María Vargas. Hoy en día nadie se acuerda de Vargas y todo es el Che. ¿Qué hace la misión Che Guevara?



Chávez habla. El hombre tiene el atrevimiento de leer sus propios diarios de adolescencia: “mírenme, yo también escribí diarios como el Che”. ¿Hasta dónde puede llegar el desvarío de la egolatría? Luego dice también que el luchaba en la selva mientras los demás jóvenes de su generación bailaban en discotecas... pero no importa, pues "el presente es de luchas y el futuro nos pertenece". El martirio como salvación ética que se ve recompensada. Da escalofríos pensar que, en efecto, le dio resultados a Chávez. El ascetismo que ya discutíamos en el Che. La privación de los placeres será recompensada (en el caso de Chávez, con la fama y subsecuente presidencia y dominio absoluto de las instituciones políticas del país).

La lección del día: hay que ser como el Che. Es curioso que el himno de los niños cubanos sea seamos como el Che y no seamos como Fidel. Como el Che habrá muchos soñadores trasnochados y sacrificados, pero mandando sólo hay uno.

domingo, 7 de octubre de 2007

Fidel. Siempre Fidel. El Canto a Fidel escrito por el Che y dedicado a Fidel Castro es la apoteosis de la empalagosería. Un amor así baboso que sentía el Che por Fidel. En la biografía de Anderson, Fidel aparece como el gran cerebro, Maquiavelo cubano, político por excelencia, líder nato, sabio y conocedor de los seres humanos. Sin Fidel, nada habría sido posible. El Che jamás habría sido famoso. Fidel fue el hombre.

Los capítulos que narran las aventuras en la Sierra Maestra son inolvidables: el naufragio, perdidos en la selva, el asesinato de los primeros traidores... de verdad buenísimo

viernes, 5 de octubre de 2007

¿Cómo puede contarse la vida de un hombre? Nadie mejor que nosotros mismos para contar nuestras propias vidas. De allí que los diarios, memorias y epístolas sean los documentos más queridos a la hora de reconstruir una vida. Pero... ¿cuán fieles son? ¿Cómo podemos confiar en el hilo consciente de una persona que tiene la parcialidad total de estar hablando de sí mismo? Es común la idea del papel como confesor por excelencia, mas la pluma puede engañar sin saberlo. La realidad siempre será infinitamente más compleja que la literatura, de eso no hay dudas. La literatura en realidad es sólo otra de sus complejidades. Un hilo narrativo jamás podrá ser fiel traductor del hilo consciente que mueve a un individuo, pues hay otros hilos -subconscientes, animales, psicóticos, externos, cósmicos- que afectan todos y cada uno de los actos de nuestras vidas.

Los esquemas generales nos sirven para trazarnos ideas de las vidas de los grandes personajes. Podemos decir rápidamente que Nerón estaba loco, Sócrates fue un sabio víctima de su idealismo, Kafka era introvertido... Vidas resumidas en sentencias, adjetivos, que no por ello distan mucho de la realidad, a pesar de cualquier revisionismo al cual queramos someterla.
Son sentencias con significado completo. Está blindada, por así decirlo. Una biografía contiene muchos más problemas. Una biografía conlleva riesgos para el escritor y para el lector. El escritor puede asumir su escritura desde un punto de vista objetivo e imparcial -imposible-. Pero a lo largo de su investigación, la confluencia de testimonios encontrados, imaginería, ficciones y sorpresas transforman al biografado en un amigo más de la casa, un compañero que va creciendo como el personaje de una novela, más del escritor que del resto de la gente, pues ningún otro lo ha conocido desde tantos puntos de vista. En el flujo de la escritura, por más controlada que ésta se encuentre, nos aparecerá ora grande, ora mezquino. El escritor será incapaz de lograr ordenar al biografado a lo largo del texto. Se le escapará muchas veces, pero si es lo suficientemente inteligente, podrá trazar una línea de retorno que es por completo subjetiva.

El lector se encuentra en semejantes aprietos. Las biografías son rompecabezas para armar. Y lo peor de las biografías de personajes contemporáneos, no tan viejos, es la mundanidad de los hechos. Las cosas parecieran ser casi reales, lejos de la ficcionalidad con la que abordamos a las Vidas Paralelas de Plutarco. Lo antiguo parece lejano e irreal. Lo actual nos suena, a pesar de que el tiempo no tiene nada que ver con la verdad, más real. Porque se hace eco de elementos, actitudes, tonos e imágenes que nos afectan a nosotros. Así que el lector de la biografía de un héroe contemporáneo logra establecer paralelos entre la vida del héroe con su propia vida y su entorno. No son analogías históricas, sino ecos directos, metonimias que resuenan en nuestras mentes.

Entonces ambos caen en la trampa: el juego de la empatía. El sumo detalle con la cual el biógrafo escribe, sumado a la fácil identificación de los elementos literarios por parte del lector, crea, necesariamente, empatía con la vida del hombre. A lo largo de las contradicciones de los hechos, los errores, las victorias, esta empatía se verá zigzaguear entre la antipatía y la simpatía. El personaje entonces está creado. La biografía, por lo tanto ha triunfado. Pues al final de una buena biografía -así como de un buen libro- siempre nos quedamos con esa suerte de felicidad y tristeza que viene del hecho de ser incapaces de resumir lo que sentimos. ¿Cómo resumir la vida del Che, después de leer a J.L. Anderson? Habrá momentos que nos impactarán, tendrá sus descollos de heroísmo y sus abismos de violencia, pero la narración fue capaz de suscitar emociones en el lector.


Sobre la verdad, se necesitarán todas las biografías escritas desde todos los puntos de vista y, sin embargo, la suma de todas ellas no será igual a la vida del hombre. Más interesante resulta establecer las diferencias entre los puntos de vista, las cuales nos hablarán del mundo en que vivimos, el mismo mundo en el cual vivió el personaje de la biografía.

Vuelvo al ejemplo del río: En Diarios de Motocicleta el cruce a nado es el clímax de la película. El bautizo del héroe. Jon Lee Anderson no menciona en absoluto el hecho -algo que cualquier biógrafo mencionaría- y además agrega que fueron los leprosos quienes cruzaron el río en una canoa para despedirse. ¿Cuál es la verdad? Le creo mucho más a Anderson que a Salles. En los diarios del Che tal vez esté la respuesta, aunque creo que es fácil adivinarla. La película intentó retratar a un Che sublime, romántico. La biografía sólo se remite a los hechos, mucho más ricos y complejos que cualquier ideal.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Hoy trazamos un “mapa” del Che que la verdad escapaba de cualquier aprehensión rápida. En el Che parecen converger todos los temas políticos, filosóficos, históricos, socioeconómicos, psicológicos y teológicos de la Civilización Occidental. Es el nirvana de los analistas. Hay una interpretación para todo. Pareciera que estamos perdidos en un océano de intertextualidades, pero dentro de todo, hay una coherencia. Una coherencia que podemos observar ahora que ya vamos a cumplir la década de haber abandonado la vigésima centuria. Sin embargo, no deja de ser arduo poder enfocarse en un problema. Cuando todo es importante es lo mismo que nada es importante. Focus.

lunes, 1 de octubre de 2007

Extractos del libro The Fog of War, escrito por James G. Blight y Janet M. Lang, que provee el background necesario para entender al documental de Errol Morris:


Throughout most of the nuclear age, specialists in international security worried most about three scenarios under which a nuclear war between major nuclear powers might begin: (1) a nuclear nation achieves a huge advantage over its nuclear adversary, and its leaders decide to launch a preemptive nuclear strike to destroy all the weaker state’s nuclear arsenal, without fear of a catastrophic response; (2) the leader of a nuclear state becomes irrational and, in some sort of delusionary state, launches the nuclear weapons under his command; and (3) a series of accidents involving nuclear weapons (for example, faulty radar which mistakes geese for incoming missiles) results in a nuclear launch. During the Cold War, enormous efforts were made by both Moscow and Washington to lower the risk that any of thee scenarios would actually occur.

Toward that end they: (1) sought to achieve and maintain a rough parity in their nuclear capabilities; (2) built many safeguards into the launch procedures of the U.S. and USSR, in order to help prevent an irrational leader from initiating a nuclear holocaust in a fit of paranoia, rage or another irrational state of mind; and (3) the surveillance technology became highly sophisticated, with multiple, independent checking capabilities, in an effort to prevent accidental or mistaken assessments of one another’s actions. The underlying assumption all along was: rationality, augmented with sophisticated technology can, in fact, save us from nuclear catastrophe.

Robert McNamara learns from Fidel Castro at the January 1992 Havan conference that rationality will not save us, in circumstances such as occurred in the Cuban missile crisis. For in Castro, McNamara confronts a leader who, in October 1962, had no nuclear weapons at all under his control, and only a few dozen in his country, controlled by Soviet forces; who seemed as sober and rational as could be; and who did not fear the onset of a war with the Americans, a war in which, as he says, “we were going to disappear.”



McNamara (along with many others present) is deeply shocked by Castro’s recollection of his state of mind during the peak of the missile crisis. For McNamara knows that U.S. policies were, to a significant extent, responsible for the situation in which Castro had found himself in October 1962. And as a former U.S. Defense Secretary, he knows that the invasion which, in all likelihood, would have provoked a nuclear response from Soviet forces in Cuba, may have been only a day or two away. Thus, McNamara arrives at a frightening conclusion, which he would later state forcefully in “The Fog of War”: But for luck, “Rational individuals, [including himself and Castro] came… close to the total destructions of their societies.”


[A discussion between Robert McNamara and Fidel Castro, at a January 1992 conference of Cuban, U.S. and Soviet policymakers, and scholars of the Cuban missile crisis.]

Robert McNamara: Mr. President [addressing Fidel Castro] … I, as one of the participants in the crisis, want to congratulate you on the candor and thoughtfulness with which you [have] expressed your understanding of events as they evolved. It is with particular reference to one of those circumstances, which I was unaware of until this meeting, that I wish to put a question.

…[T]he Soviet Union anticipated the possibility of a large-scale U.S. invasion of the type that we were equipped for by October 27… something on the order of 1,190 air sorties the first day, five army divisions, three Marine divisions, 140,000 U.S. ground troops. The Soviet Union, as I understand it, to some degree anticipated that, and equipped their forces here –the 42,000 Soviet troops– with… tactical nuclear warheads.

…My question to you, sir, is this: Were you aware that the Soviet forces (a) were equipped with [short-range] Luna launchers and nuclear warheads; and (b) –something I never could have conceived of– that because the Soviets were concerned about the ability of the Soviet troops and the Cuban troops to repel the possible U.S. invasion using conventional arms, the Soviets authorized the field commanders in Cuba, without further consultation with the Soviet Union –which of course would have been very difficult because of communication problems– to utilize those nuclear launchers and nuclear warheads?; (a) Were you aware of it? (b) what was your interpretation or expectation of the possible effect on Cuba? [And (c)] How did you think the U.S. would respond, and what might the implications have been for your nation and the world?



Fidel Castro: Now, we started from the assumption that if there was an invasion of Cuba, nuclear war would erupt. We were certain of that. If the invasion took place in the situation that had been created, nuclear war would have been the result. Everybody here was simply resigned to the fate that we would be forced to pay the price, that we would disappear. We saw that danger –I’m saying it frankly– and the conclusion, Mr. McNamara, that we might derive is that if we are going to rely on fear, we would never be able to prevent a nuclear war. The danger of nuclear war has to be eliminated by other means; it cannot be prevented on the basis of fear of nuclear weapons, or that human beings are going to be deterred by the fear of nuclear weapons. We [Cubans] have lied through the very singular experience of becoming practically the first target of those nuclear weapons: no one lost their equanimity on their calm in the face of such a danger, despite the fact that the self-preservation instinct is supposed to have been more powerful…


You want me to give you my opinion in the event of an invasion with all the troops, with 1,190 sorties? Would I have agreed to the use of nuclear weapons? Yes, I would have agreed to the use of nuclear weapons. Because, in any case, we took it for granted that it would become a nuclear war anyway, and that we were going to disappear. Before having the country occupied –totally occupied– we were ready to die in defense of our country. I would have agreed, in the event of the invasion you are talking about, with the use of nuclear weapons…

I wish we had had the nuclear weapons. It would have been wonderful. We wouldn’t have rushed to use them, you can be sure of that. The closer to Cuba the decision of using a weapon effective against a landing, the better. Of course, after we had used ours, they would have replied with, say, 400 tactical [nuclear] weapons –we don’t know how many would have been fired at us. In any case, we were resigned to our fate. So, the idea of withdrawing the weapons simply didn’t cross our minds.

Robert McNamara and Fidel Castro find common ground in the principal lesson each draws from the Cuban missile crisis: that nuclear weapons should be eliminated as soon as is safely possible. But they draw the lesson for different reasons, reflecting their respective roles as representatives of a rich superpower and a small, relatively weak and poor country. Without nuclear weapons, as McNamara points out in “The Fog of War”, fallible human beings will be unable to destroy entire nations, perhaps even the human race itself, as it seems almost to have done in October 1962. This is his principal motive in advocating the elimination of nuclear weapons by any credible and verifiable means: to prevent nuclear powers from destroying themselves and human civilization as well.

Castro, on the other hand, responds to McNamara’s endorsement of a nonnuclear world by reminding him that “the use of nuclear weapons is a desperate act”. The implication is that the behavior of great powers like the U.S., Russia and others must change –must cease to create desperation in small countries like Cuba. Otherwise, a desperate, though fully rational leader of a small country (or perhaps a transnational terrorist organization), who may have access to nuclear weapons, might just come to the same conclusion that he (Castro) drew in October 1962: that the only viable option left is to die honorably, to undertake the ultimate suicide mission –what McNamara refers to in “The Fog of War” as the inclination to “pull the temple down on our heads.”