Siguiendo con el tema de la religiosidad: resulta increíble el testimonio de Carlos Rangel en 1976 referente al acercamiento, estratégico e hipócrita por supuesto, entre la Iglesia Católica y el comunismo. Valdría la pena estudiar cuán cercanos estuvieron en realidad, para que Carlos Rangel emita juicios que parecen tan anacrónicos hoy en día, a la luz del papel que Juan Pablo II jugó en el juego de poderes de La Guerra Fría.
Sin embargo, las semejanzas ideológicas, aun cuando parezca sofisma, son demasiado atrayentes. He aquí un párrafo de Rangel, sobre el hombre nuevo:
“El hombre nuevo, en Cuba, China, Viet Nam, etc., no posee prácticamente nada, pero sería dueño de sí mismo, no está alienado por neveras, aspiradoras o televisores, y mucho menos por programas de radio o televisión que, junto con anuncios para estas y mil otras cosas, difundan información u opiniones, distintas a lo que el hombre nuevo debe conocer y pensar. Toda su satisfacción en la vida, le vendría de saber que el sacrificio de sus aspiraciones como individuo es el precio de la justicia, del triunfo del bien sobre el mal, de la salvación” (p. 225)
Comparar con este texto que aparece en la página 27 del Tratado de Economía Moderna de Maza Zavala sobre el rol de la Iglesia Católica en el modelo económico feudalista medieval:

“El hombre de la Edad Media estaba forzado a vivir del producto que arrancaba con sus esfuerzos de la tierra, A esta realidad sólo había que añadir que Dios le había dado la tierra para hacerle posible vivir hasta lograr la salvación eterna; la vida terrenal era una etapa transitoria. El fin de la actividad económica no era la riqueza, sino la subsistencia hasta que llegara el momento de pasar de la vida mortal a la vida eterna: de la ciudad terrenal a la ciudad de Dios (…) Tratar de hacer fortuna era un pecado, no importa cual fuere el medio de lograrlo”
Entonces la alienación y todas esas patrañas comunistas tienen una raíz tan profunda como la Iglesia feudal!!! Y quién sabe cuán más atrás. En realidad son sólo subterfugios ideológicos para poder justificar la pobreza. Sencillamente.


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