miércoles, 19 de septiembre de 2007

19.09.07


De ahora en adelante este será mi diario. Lo inicio con motivo de una materia que estoy cursando en la Universidad Simón Bolívar, título “El Che Guevara, Ídolo Pop: Bibliografía e Imaginación Política” dictada por Colette Capriles. El porqué un diario como herramienta para trazar el hilo conductor de la materia todavía me es confuso. Quizás Colette conserve un gusto íntimo, estético por los diarios y los confesionarios después del éxito de su libro La Revolución como espectáculo. Sin lugar a dudas hay algo de catarsis en todo diario. En vano trataré de reflexionar los hechos con la asepsia del análisis crítico y objetivo. Por eso empecé llamándolo mi diario, pues no es ni del Che, ni de los integrantes del curso, ni de algún narrador omnisciente. Me pregunto si al final, cuando el proyecto final esté listo, el aquí presente diario no tenga otra función sino la de revelar el verdadero significado de los impersonales planteamientos y conclusiones que se hacen en todo trabajo final de un General. Mis opiniones quedarán desnudas y mis juicios serán considerados como incompletos, sesgados, apresurados y abiertos. Vale la pena el riesgo.

Hoy, el Che que tenía en mi mente, sureño, soñador, engañado, kordiano, ya ha cambiado. En clase se han tocado muy por encima las distintas maneras por las cuales podemos abordar la figura del Che. Fundamental es, por supuesto, su aspecto biográfico. Buscaré la biografía escrita por J. L. Anderson, de la cual he escuchado intriga que posee un “olor a incienso y velones”. Lo cual nos lleva al aspecto religioso, algo que nunca habría asociado al Che. Y es cierto que el ideal de joven adinerado (clase media) que renuncia a todo (su carrera de medicina) y se dedica a salvar al hombre (nuevo) es algo que nos invita a recordar a San Francisco de Asís, a ese ideal cristiano de negación del yo y entrega total a un ideal. El aspecto icónico, pop, justin-timberlakense del Che, que lo ha convertido en artículo de consumo, serigrafía de franela más reproducida en todo el mundo, chapa decorativa, graffiti stencil, foto del siglo XX, etc. será otro pilar fundamental del curso. Por supuesto, el uso que el gobierno venezolano le ha dado al Che será también tema álgido.

El hecho de que el Che haya sido también un ferviente escritor de diarios le confiere un tono irónico, mordaz a este diario. Así como el Che escribía para darle estructura a su vida, este diario servirá para darle estructura a nuestros pensamientos sobre el Che. Produce un poco de vértigo esta afirmación, al más puro estilo de las mise en abîme que tanto gustan en la narratología.

Hay que releer al Che más allá del aspecto político. Y cuando se le ve desde el punto de vista cultural, hay que detenerse y observarlo no sólo desde la perspectiva latinoamericana sino también desde otras esquinas del mundo.

Interesante me parece la entrevista de Ramonet, trataré de conseguirla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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