sábado, 22 de septiembre de 2007

21.09.07

Acabo de ver Diarios de motocicleta del director Walter Salles. ¿Quién era el Che, en realidad? Lo vemos al principio rodeado de una familia amorosa, convencional, que lo despiden preocupados al momento de partir a un viaje que nadie sabe por qué lo quiere hacer. La película muestra que la idea del viaje es original de Granados, y que él convence al Che de acompañarle. Sin desearlo, sin quererlo, el Che surge transformado del viaje, un renacimiento, un reencuentro con la humanidad. ¿Podemos asegurar que el cambio de la personalidad del Che fue un salto dialéctico provocado por la injusticia y miseria humanas imperante en la América Latina? Desde luego que no. El Che sabía lo que quería ver. Su lectura de los pueblos oprimidos, si bien no es inválida, es producto de su extrema sensibilidad. El Che quería ser cambiado y lo consiguió.

El cruce a nado del río Amazonas está cargado de simbolismos. Gilgamesh, Moisés, Jesús curando a los leprosos… hay toda una carga épica, mítica, religiosa. Lepra, ¡por Dios! no pudo escoger otra enfermedad menos bíblica. El Che es Jesucristo, Madre Teresa y José Gregorio Hernández juntos, todos metidos en el paquete de un joven lleno de vitalidad y energía. La juventud como reformadora. Uno siente hasta vacuidad al compararse con la personalidad vibrante y explosiva del Che. ¿Ejemplo de juventudes? Ideal, más bien. ¿Dónde nace la idea que la juventud debe ser así, infatigable y con deseos de cambiarlo todo? Entusiasma, por supuesto, mas sólo hasta cierto punto. Demasiada ambición mesiánica. El cruce a nado como puente humano tendido entre dos mitades irreconciliables por las diferencias: sanos/enfermos, incluidos/excluidos, ricos/pobres, hispano/quechua, capataz/peón, terrateniente/campesino, médico/muerte. Un mundo dicotómico. Fácil de entender, de digerir y de identificar. Si antes la Cruz venía a romper la rueda del eterno retorno, ahora llega el Che y su revolución. Con razón Fidel lo sacudió del gobierno. El poder no es controlado por la metafísica.

Por otra parte, América Latina constituye otro personaje dentro de la película. La vemos alta y majestuosa, cubierta de nieves, surcada por desiertos, herida por las minas, guardiana de las ruinas incas, contaminada por las urbes imperiales, selvática, mancillada, tenaz. Todo un juego de la Tierra y su Gente. La Tierra es lo mismo que el Pueblo. Las tierras son de los indios, se dice en la película. Los indios como dueños originales de la Tierra. Una lógica que explica por qué cuando buscamos asiento, sencillamente la silla es de quien llegue primero. La tierra es de quien llegue primero. ¿Controlaban los campesinos incas su Tierra? ¿Qué hay de los mochicas, los nazcas y todo ese mar de pueblos vasallos de los incas? ¿Qué hay de sus tierras? ¿Quién las robó? No niego que ha habido injusticias. Las venas abiertas de América Latina de Galeano puede que explique algo (por supuesto, es necesario leer con suma cautela). Pero también los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de La Vega.

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