miércoles, 14 de noviembre de 2007


Termino de leer Contracultura para principiantes. Debo entender que esa contracultura fue un fenómeno que eminentemente afectó a los países desarrollados: Estados Unidos, Inglaterra, Francia de la época. Digo esto porque cuando uno escucha esas historias de los años 60 uno enseguida le pregunta a sus familiares cómo había sido eso: mi abuela tenía 21 años en 1960, así que precisamente esa fue su generación. Y sin embargo, aquí en Venezuela, lo que se hacía era bailar pasodoble y La Billo’s. Al menos esa fue la juventud de mi abuela. Además, en 1960 ella ya estaba casada y con una hija. Cuando la era hippie culminó en 1969, mi abuela no pudo haberla notado menos, pues ya para ese momento tenía cuatro hijos y era una de las maestras más respetadas de La Victoria. Me resulta interesante pues creo que en Venezuela o en Latinoamérica la contracultura no fue tan fuerte, no tuvo éxito. Teodoro mismo nos dice que la izquierda en los sesenta fracasó, que al pueblo no le convencía su mensaje, que el campesino en la Sierra de San Luis lo único que quería era irse a Caracas a hacer real, no apoyar ninguna revolución ¡¿qué es eso?! Quizás en Caracas sí, en la clase media alta o incluso a nivel general sí se vivió un poco de esa contracultura, al estar más en contacto con la movida internacional.

Al leer las páginas mitad relato mitad historieta, confieso que al principio, cuando se cuenta la historia de los poetas beat encontré otra vez eco a viejas pasiones adolescentes, esa misteriosa llama que impulsa a uno a convertirse en otro de los poetas malditos. Luego a medida que uno va leyendo, uno se aburre del aburrimiento de sus vidas y de lo banal de sus posiciones. Más cuando te das cuenta que esa “libertad” da pie a esas organizaciones ecológicas, organopónicas y antiaerosoles que tanto escandalizan con lo del calentamiento global hoy en día. No sé pero a mí me fastidia escuchar que en el año 2050 el Mediterráneo será un desierto y todos nos tendremos que mudar a Siberia, que será una suerte de paraíso tropical mientras las regiones equinocciales serán pasto de los rayos ultravioleta. ¿No es esa la más nueva escatología? ¿Qué se supone que hagamos? El petróleo se va a acabar pronto, tranquilos… dentro de cien años no habrá automóviles probablemente, pues por el camino que vamos la energía se hace más y más escasa: sólo queda la materia… (interesante einstensianismo)



Lo de las comunas hippies aterroriza, al saber que muy pronto esos experimentos sociales tendrán rango constitucional en nuestro país. Claro que aquí se nos dice que no va a ser así, pero no es acaso eso del “todo es de todos”, “PDVSA es de todos” lo más cursilmente hippie que puede haber? Claro que luego uno se reanima al rememorar la música mientras se leen los nombres de Bob Dylan, Janis Joplin, Jefferson Airplane, etc. etc. Pero a la vez hay una molestia, sí una molestia grande que crece en uno el joven del año 2007 cuando se leen esas páginas y es la de sentir que, a pesar de lo banal, lo trivial, lo heroinómanamente perdidas de esas juventudes, ellos podían disfrutar del exquisito sabor de la lucha contra el sistema. Es un análisis banal, lo sé, pues los critico y sé que no puedo vivir así y rechazo las manifestaciones tardías de esa forma de vida… pero uno se voltea y los ve y se pregunta si ellos en verdad son felices… y con cierto regocijo los vemos desde este lado volver de sus fracasos a trabajar y ganarse la vida… ¿no es eso el más duro pensamiento capitalista, vendido al sistema, sometido por el establishment? ¿Pero qué es el establishment? ¿Qué es el sistema? ¿Trabajar? ¿Ganarse la vida? And yet, yo no trabajo todavía… ¿Por qué me molesto, si todo lo que tengo no me lo he pagado, si soy otro babyboomer más? En realidad uno el joven de hoy es mucho más contradictorio que el de los sesenta. Uno usa la estabilidad para soñar, pero hay que asegurar la estabilidad ante todo. Jamás podría compartir mi cepillo de dientes o hacer una silla con la madera que corto en el bosque… Walden no va conmigo. Y aunque no quiero ferraris, aunque el reggaeton me cansa y me aturde, aunque mi celular es un modelo obsoleto de hace cuatro años que todavía reproduce ringtones MIDI, aunque compro más libros de filosofía que ropa y más ropa que cerveza y eso me hace ser en cierto modo un “outsider” para los estándares culturales venezolanos, la insustituible comodidad urbana me ha dominado.

En realidad sí hay un modelo que considero es admirable, dentro de todo ese movimiento de contracultura, y fue el de Rosa Parks, la mujer que en 1955 se sentó en la sección blanca y no cedió su puesto en Montgomery, Alabama. Tal vez hoy en día seamos más maduros políticamente, y que mis lecturas de Coetzee no han sido en vano, porque la verdad lo que hizo esa mujer, empequeñece a todas las proezas de Kerouac, Burroughs, Grateful Dead y Timothy Leary. ¿Quién hizo la verdadera revolución? ¿Quién cambió al mundo?



¿Será que somos tan marxistas que hasta el “marxismo Light” de los hippies nos resulta imperialista y alienante y sólo reconocemos la voz del afroamericano oprimido como única fiel representante de la clase proletaria del mundo?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En realidad, el hippismo no era marxista aunque podía condimentar su discurso (que no era precisamente coherente) con cualquier ingrediente de ese tipo. Lo importante es el anti-establishment, la idea de la comunidad cerrada al estilo Walden (Thoreau), que es una tradición muy fuerte en el espíritu estadounidense. Contra el Estado, contra la "disciplina"(en el sentido de Foucault), contra los padres, contra el consumo. Sobre todo esto último. Tal vez la escasa resonancia del hippismo en LAtinoamérica se corresponde con la escasa resonancia del hippismo en EEUU, porque no hay que olvidar que siempre se trató de algo muy minoritario en su realidad aunque muy importante en el campo de las representaciones culturales. También el elemento de la guerra de Vietnam, que explica la movilización juvenil no por cuestiones ideológicas sino para no ir a la guerra.

Anónimo dijo...

No se que edad tengas, pero el sentido de realidad que manejas es admirable, es justamente lo que falta en esta sociedad, gente con sentido comun que no se llene la boca con discursos baratos.
Ahora yo entiendo que todo parece sin sentido, yo mismo lo vivo todos los dias, ¿que hacer? es la pregunta a diario, la unica respuesta que he encontrado:
La revolucion empieza por uno mismo.

Anónimo dijo...

disculpa se me olvido

luchogrunge@hotmail.com