En la página 387 de Anderson: “El Che sugirió que se redujera la jornada laboral de ocho a seis horas para crear puestos de trabajo”. Una similitud de Cuba y Venezuela para ese entonces: ambas eran naciones monoproductoras, una dependiente del precio internacional del azúcar, la otra del petróleo. Esto hizo que la economía de Cuba siempre fuera dependiente, así como lo es la venezolana. Tal característica fue tan influyente que “las negociaciones azucareras fueron el primer paso importante en las conversaciones secretas que desembocaron en la alianza cubano-soviética” P 409.
sábado, 10 de noviembre de 2007
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